¿Puerperio... o crisis vital?

¿Puerperio... o crisis vital?

A lo largo de la vida, el sujeto humano, atraviesa diferentes momentos, que aún, cuando se trate de circunstancias que forman parte de la vida, no por ello se transitan con calma, necesariamente.

Eventos tales como la pubertad, la partida de los hijos de la casa, el fallecimiento de los propios padres, el embarazo, el climaterio, la entrada en la mediana edad, conforman circunstancias que, con frecuencia, desacomodan al sujeto y lo ”obligan” a observarse desde diferentes perspectivas, evaluar donde se encuentra en ese momento, para poder re-acomodarse. Parece sencillo, pero no lo es tanto, de hecho, suelen ser momentos en que muchas personas, deciden acudir a consulta.

Entendemos por “crisis” aquel momento en  que  aquello que venía funcionando de una manera, ya no nos resulta del mismo modo, ya ha dejado de servirnos como guía y necesitamos optar por un camino diferente, aunque sea desconocido, o tengamos que ir creándolo y construyéndolo.

El puerperio, entendido como “crisis vital”, es una circunstancia que atraviesa a la mujer y a su entorno, de una manera mucho mas compleja de la que suele considerarse. Pero…. ¿de qué se trata en realidad? ¿el puerperio tiene un comienzo y un fin? ¿se presenta de una única manera?

Podemos situar el parto, como punto de partida del puerperio, pues es a partir del mismo que tiene lugar toda una etapa “huracanada”, no solo a nivel físico y corporal de la madre, sino principalmente en su mundo emocional.  Se trata de una experiencia tan  intensa y abrumadora, que requiere de mucha preparación emocional de la mujer y un gran acompañamiento y contención de quienes la rodean.

Lamentablemente, en términos generales, suele considerarse el parto/cesárea y el post-parto como un evento circunscripto a una situación meramente física y corporal, en la cual, el médico/obstetra realiza las intervenciones para ayudar a la mujer a dar a luz, y en la cual poco se focaliza sobre su estado emocional.

Desde una perspectiva psicoanalítica, podemos decir que se trata de un momento crítico- ya que hablamos de crisis- en la vida de una mujer, en el cual, el dar a luz y el puerperio, ponen a prueba su estructura psíquica. Se trata de un momento en donde además de dar a luz, “saldrán a la luz”,-si se me permite el juego de palabras-, sus traumas, conflictos no resueltos de su propia infancia, sus  capacidades, recursos y debilidades. Por qué no, aspectos ocultos que aprovechan la ocasión para colarse y salir de diferentes maneras.

Su dificultad es, precisamente, que además de todos esos aspectos ocultos que salen a la luz, la mujer  va a encontrarse con un bebé real que llora, se alimenta, no duerme, y además, no comprendemos muy bien sus demandas. Implica una confrontación con un “no saber” de que manera responder a esa demanda permanente, que naturalmente puede generar angustia, y que hará que en esa mujer, empiecen a ponerse en juego los diferentes recursos con los que cuenta, a nivel psíquico y emocional, para poder “sostener” a su bebé en todas sus demandas.

Por alguna razón, creemos que las cosas y la vida en general, no deberían modificarse demasiado ante estas circunstancias. Existe una idea cultural de una maternidad “endulzada”, donde pareciera que, a pesar de no dormir, no  comer y suspender (al menos momentáneamente su propia vida),  esa mujer tiene vedado el modificar su humor, su estado de ánimo, y parecería que debe seguir siendo una mujer eficaz, resolutiva. Casi “mujer maravilla”.

El período de tiempo conocido como “cuarentena”,  en realidad nada tiene que ver con el puerperio, sino con el tiempo mínimo que desde el punto de vista médico es necesario para  la recuperación del parto. Su finalización no dice nada a cerca  del estado emocional ni psíquico de la madre, por lo que al llegar la “cuarentena” a su término,  no hay elemento alguno que indique que es un  comienzo o un final de algo, y puede tomar muchos meses, incluso  mas allá del año, acomodarse  nuevamente y reordenarse. Circunstancia que suele transcurrir  entre imágenes confusas, y desorganizadas,  sentimientos de amor profundo y frustraciones. Momento crítico en el que también afloran emociones y sentimientos desconocidos. Poder aceptar estos sentimientos encontrados, algunas veces es parte de un proceso natural, y en otras circunstancias, puede requerir ayuda profesional y acompañamiento. Alguien que ayude a ir construyendo ese nuevo camino, porque nada volverá a ser igual.

 

Lic. Patricia B. Gutman
Psicoanalista

Coordinadora de Espacio Nueve Lunas: www.facebook.com/Espacio-Nueve-Lunas-577378505737757
Mail: psicosenda@hotmail.com

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