Pegatina de volantes 429

Mundo volante no es una atracción del desaparecido Italpark, tampoco una guerra de precios entre las compañías aéreas low cost. Se trata de una práctica porteña que consiste en pegar volantes con promociones gastronómicas en las puertas y paredes de las casas de la ciudad. El volante se pega con una cinta adhesiva de papel conocida como de enmascarar o de pintor. Al despegar estos volantes, con ellos se va parte de la costosa pintura donde fue pegado. Por otro lado, los “cacos” saben que volante que no se quita en un par de días, indica casa vacía… ¡y botín seguro! Los fines de semana, los volantes que no son pegados o se desprenden tapizan las veredas. Si todo esto es sabido, resulta poco comprensible cómo el gobierno porteño no toma medidas, en especial porque los volantes detallan nombre, dirección y teléfono.

Vicente Lema

arquilema@gmail.com

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Correo basura: Desde la falta de estrategia hasta la contaminación 432

Se ha vuelto una incómoda costumbre: Cada vez que vamos a chequear el buzón, nos encontramos con todo tipo de volantes, revistas y propaganda, de todos los tamaños y de todos los colores en medio de nuestro correo. Lamentablemente, toda esta pila de papeles terminan convertidos en basura antes de que podamos prestarles atención. Uno se pregunta, ¿Cuál es el propósito de todo esto? ¿Cuál es el objetivo y quién sale ganando con este tipo de estrategia publicitaria?

En los años 70, comenzó hacerse popular un término para referirse al correo basura: “SPAM”. Este hace referencia a los mensajes no solicitados y no deseados, habitualmente de tipo publicitario, enviados en grandes cantidades cuyas consecuencias  no es otra que perjudicar de alguna o varias maneras al receptor. Este término está relacionado con el mundo de la informática pero si releemos la definición también podríamos decir de también hay “SPAM” en la vida real.

En lo personal, admiro y respeto el trabajo de la publicidad bien hecha, la creatividad puesta al servicio de una idea pero es bastante chocante salir a la calle y encontrar volantes tirados sin la mas mínima consideración y respeto por el vecino. Es una pena que semejante cantidad de recursos sea desperdiciado de esa manera. ¿Esa es la imágen que una empresa o un negocio busca dar a conocer?

Se dice que de cada 1000 volantes, solo 1 cumple su función. Así que, por cada volante que estas recibiendo, hay al menos 1000 volantes más en la calle y probablemente otros 1000 esperando ser repartidos. Cajas y cajas de papel solo para conseguir un cliente. ¿A quién le parece una estrategia adecuada?

Parecería que nadie le presta atención pero este representa un tema serio. No sólo por incomodidad que le genera al vecino tomarse el tiempo y la molestia de trasladar una buena cantidad de papeles del buzón a la basura sino porque al menos un tercio de volantes, folletos y revistas terminan ensuciando las calles, tapando alcantarillas, entre otras consecuencias.

Si las empresas, comerciantes o políticos, escucharan las opiniones del vecino que recibe toda clase de volantes alusivos a promociones comerciales o propuestas electorales, seguramente replantearían la estrategia publicitaria. Pero como dicha estrategia no es otra que empapelar la ciudad, no importa que todos los días estemos destruyendo bosques y desperdiciando recursos para lograr un poco de nuestra atención.

Estamos en el Siglo XXI, es momento de que replanteemos la estrategia y encontremos otras maneras de darnos a conocer, con responsabilidad y consideración. Actualmente, vivimos en una era de digitalización: documentos, facturas, resúmenes de cuenta y hasta el correo son digitales; por lo que la función del buzón se transformó en un deposito de publicidad no requerida. Un verdadero despropósito.

Todos estaríamos de acuerdo en que si continuamos actuando de manera indiferente para con el medio ambiente y con la sociedad, tarde o temprano terminaremos destruyendo nuestro planeta y toda forma de vida. Todo depende de cada uno y de lo que aporte todos los días, todo depende de cuales sean nuestro valores.

 

Víctimas y victimarios de la basura 388

Hace unos meses los principales diarios publicaron una noticia “Basura: un problema que moviliza a los vecinos de Villa Devoto y Villa del Parque”. Una problemática seria y justa en los tiempos que corren.

Según pude leer, las principales quejas señalan la falta de contenedores, la falta de servicio de recolección y hasta culpan a aquellos desdichados que se meten en los contenedores para tratar de encontrar algo que les sirva. Curiosamente, siempre la responsabilidad y, en esta caso, la basura es de un tercero.

Muchas veces, sin ser conscientes de nuestros actos, perjudicamos al prójimo. En un tema tan sensible como la basura, el mal manejo o la deliberada irresponsabilidad genera contaminación. Si, contaminación, ese asunto en el que nadie dice participar pero en el que la Humanidad está íntimamente implicada.

Uno ve muchas cosas en la calle y se hace muchas preguntas, como todo el mundo. Algunas de ellas son mas serias que otras. Hoy, por ejemplo, al caminar por el barrio, ví bolsas de basura en una esquina muy transitada de la  avenida Francisco Beiró. Uno se pregunta, teniendo varios contenedores a solo unos metros, ¿Por qué no se molestan un poco en poner la basura en donde corresponde? Tal vez, qué se yo, hacen falta más contenedores o más frecuencia de recolección para solucionar esto o solo un poquito de educación o consideración, quizás

¿Qué tan serio es esto? La cuestión es que tarde o temprano las bolsas acaban rompiéndose por uno u otro tema. Entonces las botellitas de gaseosa, papeles, restos de comida, colillas de cigarrillos y otras inmundicias no solo quedan expuestas en la vía pública, sino van a parar a los sumideros. Si tenemos la “suerte” de que no se tapen, tenemos la mala suerte de que la basura termine arroyos subterráneos. Así, además de ensuciar la vía pública, también contaminamos el Río de la Plata y el Riachuelo, que son el destino final del agua que es recolectada por la red pluvial.

¿Saben que hermoso barrio tendríamos si esto lo hiciéramos todos? Tal vez no quieran usar la imaginación para esto. Pero seguro sabemos que cuando la basura se acumula en nuestras casas, no la dejamos tirada por ahí, en un rincón a ver qué pasa o esperar a que alguien se hace cargo. Entonces, ¿Por qué actuamos con desidia cuando se trata del espacio público? ¿Acaso odiamos al otro, a nuestros vecinos, al que atiende el negocio, a los desconocidos transeúntes, en fín a todo aquel con quien compartimos este espacio? Porque así no nos estamos haciendo ningún favor.

Víctimas y victimarios de la basura

Acerca  del servicio de recolección de basura.

¿En qué días y horarios tengo que sacar la basura? La recolección de residuos se realiza de 20 a 21 hs. y de domingos a viernes. Los sábados no hay servicio de recolección, así que no saques la basura ese día.

¿Los sábados hay recolección de residuos? No, sólo de domingo a viernes.

¿Cómo tengo que sacar la basura? Separá los cartones y papeles de la basura y disponé los residuos en bolsas bien cerradas. No arrojes líquidos en las bolsas. Si vas a tirar envases de plástico, aplastalos y reducilos antes de meterlos en la bolsa. Si vas a tirar elementos cortantes, como vidrios rotos, envolvelos con papel antes de meterlos en la bolsa.

¿Dónde dejo la basura? Depositá las bolsas frente a tu domicilio, sobre la vereda, cerca del cordón. No las lleves a las esquinas ni las pongas sobre la calle. Si en tu cuadra hay un contenedor podés dejarlas en él.

Si tenés alguna duda sobre la recolección de residuos en la Ciudad comunicate al 147.